|
|

La cerámica aparece en el periodo Neolítico. Teniendo noticia de las
primeras mesas o tornos movidos a mano 2.000 años a. J.C.,
apareciendo dos siglos antes de la era cristiana el torno de pie que
aprovecha la fuerza centrifuga para el trabajo. Este torno es el que
subsiste en España en la actualidad. Destaquemos que en algunos
centros españoles se sigue utilizando el torno o mesa de mano igual
que en la prehistoria.

La
Edad de los Metales supuso una revolución en el mundo cerámico por
la utilización del
cobre. Por otra parte el descubrimiento
del bórax como fundente del cobre, dará lugar al nacimiento de la
cerámica vidriada.
Como consecuencia de las distintas ocupaciones de la Península
Ibérica, los aborígenes incorporan las diferentes técnicas y estilos
que aún perduran, de ahí la gran variedad de cerámica española
actual de origen ibérico, griego, fenicio, romano y por ultimo,
árabe, dejándonos éstos la palabra alfar.
El alfarero Francisco Pascual, de la localidad de Moveros
(Zamora) aún sigue utilizando el primitivo torno de
mano.
Durante los ocho siglos de presencia árabe en España, se
elaboró, tanto en los territorios árabes como en
los cristianos, una Cerámica de gran nivel que influyó en la
producción de todos los alfares peninsulares y europeos.
Los
procedimientos cerámicos, básicamente importados de Oriente,
presentaron adelantos tecnológicos decisivos, como por ejemplo el
esmalte blanco de estaño, el dominio absoluto de las técnicas de
cocción y el reflejo metálico.
Se hicieron piezas utilitarias: vajillas de mesa, brocales de pozo,
ánforas, cacharros de cocina; ornamentales y complementos
arquitectónicos. Las decoraciones geométricas y vegetales muy
estilizadas, se realizaban mediante diversas técnicas de origen
islámico
En Manises (Valencia) aún se conserva la cerámica de "reflejo
metálico". Su proceso de fabricación es el mismo que la tradición
Árabe-Morisca nos dejó. Son empleadas tres cocciones, siendo la
última la más difícil en técnica y dominio
En España la cerámica
arquitectónica tendrá un papel muy importante tanto en funciones
estructurales como decorativas e higiénicas. Sin ninguna duda, el
gran protagonista es el azulejo que es asimilado por los reinos
cristianos y aparece en el arte mudéjar. En Aragón, a partir del
siglo XIII utilizan una cerámica verde y negra sobre fondo blanco,
elaborada mediante moldes o en torno. Con el tiempo el uso en
exteriores fue adquiriendo gran protagonismo. En los interiores, las
piezas monocromas se emplearon como revestimiento de suelos y
azulejería pintada como decoración. En Cataluña, los alfareros que
eran cristianos, utilizaron los mismos colores que los islámicos,
aunque por influencia del comercio se introdujo el azul desde el
siglo XIII. La cerámica bicolor llegó a exportarse a toda Europa. En
el siglo XV se impuso la estética gótico-cristiana y se fabricaron
también en Cataluña artesonados cerámicos, zócalos y pavimentos
pintados a mano alzada.

Los descubrimientos del siglo XVI,
tanto en mineralogía como en química, propiciaron grandes avances en la
cerámica con la introducción del vidrio opaco brillante de estaño, que
será el punto de partida de una nueva familia cerámica. Desde España se
exportará la mayólica. Los centros culturales renacentistas fueron
Italia y Flandes, también para la cerámica. Los nuevos colores y las
técnicas de la pintura hicieron que se extendiera su uso, en especial
entre la nueva burguesía. Las exportaciones valencianas llevaron la moda
a Italia, que en el Renacimiento adquirió los mismos niveles de
desarrollo que la hispana, aunque con características propias.
|