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LA CERÁMICA EN ESPAÑA |
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Bajo el dominio de los Austria, en el siglo XV y principios del siglo XVI se conocieron en Amberes las vajillas doradas de Manises y también los azulejos sevillanos. Con el desarrollo económico que vivía la región y utilizando las novedades italianas, comenzó una producción cerámica que se desarrolló durante más de 250 años. Gracias a los emigrantes italianos aparece en Amberes, en el siglo XVI, la policromía. Esta actividad se extendió por España, Portugal y Norte de Holanda. Sevilla
La ciudad de Talavera de la Reina, situada a orillas del Tajo en la
provincia de Toledo, produce a partir del siglo XVI paralelamente a
Sevilla y Cataluña- una Cerámica que recoge el espíritu de la nueva moda
que afecta a todas las a Esta Cerámica tuvo una gran aceptación entre la nobleza, la burguesía y las grandes órdenes religiosas, que fueron sus clientes habituales, pero también se exportaba a Méjico, que entonces pertenecía a la corona española, ejerciendo una gran influencia en toda la producción Cerámica española y americana. La crisis llegó en el siglo XVIII con la aparición de la fábrica de Alcora, de donde tuvieron que importar maestros. La serie policroma es la más importante de Talavera. Las superficies Cerámicas se conciben como soportes pictóricos que se decoraron con escenas figuradas mitológicas, alegóricas o religiosas copiadas de los grabados de la época. Talavera de la Reina.
Cántaros: de Puente del Arzobispo (izda.) y de Talavera de la Reina (Dcha.) Cataluña había comenzado su tradición cerámica por la producción semi-industrial de baldosas en el siglo XV en Barcelona. En el XVI las importaciones de baldosas sevillanas de cuerda seca y arista desplazan las creaciones propias. La producción catalana se trasladó después a Reus, donde adoptan la estética renacentistas inspirada en la orfebrería con relieve. Poco después aparece la baldosa policroma con la adopción de los modelos italianos, así la azulejería se convierte en el aspecto más importante de la cerámica. Las creaciones suntuosas y decorativas para las iglesias, casas señoriales, calles y edificios son muy apreciadas, los azulejos revisten todas las paredes. Mención aparte merece la aplicación de la cerámica en la construcción con la llegada del modernismo, de la mano de arquitectos como Gaudí y Doménech Montaner, en un movimiento cultural que une arte e industria y asume a la perfección los gustos y temas del momento: la revisión de estilos y la naturaleza. Con las innovaciones técnicas de la revolución industrial, llegadas de Inglaterra a Sevilla, cambiaron los esquemas de la producción cerámica tradicional. En 1841 Pickman se instaló en La Cartuja y con esta fábrica llegaron los moldes de yeso, la conformación en semiseco por presas mecánicas y se recuperaron antiguas técnicas con nuevos medios como la cuerda seca o la arista. Esta industria floreciente no acometería las reformas necesarias hasta 1960. En la actualidad el interés por la cerámica y la alfarería se mantiene vivo a pesar de que muchos centros alfareros han desaparecido y otros están en a punto de desaparecer.
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